domingo, 14 de septiembre de 2008

Cambios


Ese día Elisa se sentía especial, era su quinceavo cumpleaños, aniversario tan especial en el calendario de su vida... entraba de pleno en la adolescencia según las creencias de su madre. Aquel día, nada parecía posible que fuera a salir mal, desde primera hora de la mañana todo le había salido a pedir de boca, incluso su habitualmente indómito cabello cobrizo se había sometido al reinado de la cola de caballo, como rara vez sucedía.
Además, ése, precisamente ése, era el primer día de clase en la nueva ciudad, donde en un primer momento se había sentido extraña y temía no encontrar a gente afín a ella. Pero, de eso ya hacía unos meses, y después de el extraño verano en la urbe, era momento de empezar un nuevo curso, el último de la etapa obligatoria... pero como tenía muy claro desde ya tiempo atrás, no el último de su enseñanza.
Eligió cuidadosamente su atuendo, porque aunque no era presumida, quería causar una buena impresión a sus veintiún nuevos compañeros (cifra conocida porque había consultado reiteradamente la lista de alumnos). Se arregló de forma más ligera de lo habitual, ya que tenía intención de llegar pronto a su nuevo y primer instituto. Airada, dio un efímero saludo a su madre y cerró la puerta tras ella. Cogió el bus rumbo a su nueva vida, que por cierto, tardó un buen rato en venir, lo que provocó que Elisa maldijera un rato por lo bajo. El trayecto fue breve, de hecho, podía haber ido andando, pero llegó.
Nada más entrar en la mole que se imponía ante sus pies, dedujo que encontraría a alguien que le orientara, al fin y al cabo, era la nueva, pero no un bicho raro. Tras encaminar sus pasos hacia una chica que había cohibida en un rincón, entabló conversación con ella, dando la casualidad que el año anterior había cursado 4º en las mismas circunstancias que ahora traían a Elisa. Le indicó el caminó más corto y hacia allí se dirigió.
Abrió la pesada puerta con cautela, pues su aplomo no pasaba por sus mejores tiempos, y encontró varias caras sonrientes que la recibieron con calor y amabilidad... ¡Cuán diferentes de sus antiguos compañeros!. Rápidamente buscó un sitio donde poder incorporarse y la casualidad hizo que fuera al lado de un chico de apariencia tímida...
¡Todo fue maravilloso! recordaba ahora con nostalgia y una sonrisa en su boca, seis meses después del primer encuentro. Y, es que ese joven se convirtió en el mejor aliado para las frías tardes de invierno, y en una de aquellas... sus labios se fusionaron en un beso que desstruyó todos los récords del romanticismo... inolvidable a la vez que tierno.
Ahora, está un poco triste, Pablo se ha ido unos días fuera con su familia a pasar la Pascua... pero, ¡sorpresa!, el timbre la saca de sus recuerdos: Pablo está abajo con su sincera soonrisa esperándola... van juntos a relizar senderismo en un monte cercano a la ciudad... y es que su amor se expande, se expandirá sobre las montañas y más allá

lunes, 8 de septiembre de 2008

Con el corazón desgarrado

Esta noche se cumplía un año. Parecía mentira, pero ya habían pasado 12 meses, 365 días... tanto y tan poco tiempo, todo cuestión de perspectiva.
Su llama se había apagado... con un débil suspiro terminó su vida, aunque por fin había cesado el sufrimiento en la corta existencia de Clara, clara y oscura a una vez.

Todo había comenzado meses atrás, cuando un día estaba tranquila en el patio del colegio junto a sus amigas, inocentes, ausentes del dolor que padece la gente. En ese momento, comenzó a sentirse mareada y, si no llega a ser por los gritos histéricos de su amiga Mae, no lo hubiera contado.
A los pocos minutos, ya estaba en el hospital sometiéndose a pruebas... los médicos la miraban con cara de preocupación: Está grave, decían. Y, sus fuerzas desembocaron en un profundo estado de coma.

Pasaron varios meses, y Elena, su hermana menor, no se separó un segundo de ella... llorando, y con cada lágrima iba un deseo por su hermanita... Hasta que una mañana, al poco de amanecer, Clara despertó, desorientada, trató de incorporarse en la cama, aunque sin éxito... Durante algunas horas, pareció revivir, pero cuando atardeció empeoró notablemente...
A Elena la dejaron fuera de la sala de operaciones, pero allí estaba su corazón, que se desgarró cuando poco después salió su madre echa un manojo de nervios y lágrimas: Clara no había sobrevivido a la difícil intevención de su delicado corazón... Aunque, una última sonrisa alumbrço su cara antes de expirar, por fin dejaba de sufrir...

Durante mucho tiempo, Elena no quiso hablar con nadie, sin saber por qué, se sentía culpable, notaba que le había fallado a su hermana... Y, un año después, otra vez a la misma hora, rota de dolor por un drama no superado, falleció... y, por fin, se sintió tranquila