lunes, 10 de noviembre de 2008

La luz que destaca entre tinieblas

La oscuridad que rodea nuestras vidas cada mañana tiene una luz al final del camino... La oscuridad que enturbia nuestras formas de sentir tal vez ya no sea tan espesa... La oscuridad que enmaraña mis pensamientos se ilumina con sólo verte y... de pronto... la oscuridad es claridad

Porque puede que no lo hayas notado y puede que tampoco lo hayas sentido, pero cuando pasas a mi lado hay dos luceros que te miran y te iluminan para destacarte del resto de tus iguales... en esos momentos no eres uno de tantos... eres el uno, aquel por el que el día más oscuro es capaz de volverse transparente, porque tú me haces sonreír aunque el mundo me pida llorar...

En esos momentos clamo al tiempo deseando que este instante pase a la posteridad y que se detenga el mundo para observar cada uno de tus rasgos como si no hubiera mañana... porque, al fin y al cabo, ¿quién sabe si realmente saldrá el sol como cada día? Te suena esta reflexión... de una de esas mañanas, tan parecida quizá a la anterior... tan diferente en mi interior, porque en ese recuerdo... ¡apareces tú!

Ahora la oscuridad vuelve a envolverme, se acaban las horas de poder estar junto a ti... me muestro taciturna, únicamente como defensa a mí misma, a esa misma que no se atreve a dar los primeros pasos hacia una vida, a esa misma que parece decidida pero sólo está... sintiéndote tan cerca y tan lejos... todo a la vez

[...otra reflexión antigua, pero merece estar aquí...]

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