jueves, 29 de enero de 2009

Atrapado en la mente

Esta historia ya tiene un montón de tiempo, pero al fin y al cabo, merece su huequecito en este blog ^^

-¡No puede ser! - gritó Charles al vacío
-Sí, la muerte nos persigue... y no puedes hacer nada para esquivarla- repatía amargamente un hombre de semblante extraño en cuya cabeza se vislumbraba un tocado extravante.

Despertó sobresaltado

Charles, el protagonista del sueño, era un joven de veintiisiete años, la vida del caul habñia dado un giro radical desde un accidente de moto sufrido hacía ya cuatro años.
El chico viajaba en aquella ocasión con una joven de extraordinaria belleza, que lamentablemente había fallecido en el accidente, el motivo: una noche de alcohol sin control...
Cuando llegaron al hospital, ya no había remedio posible y el cuerpo de vida de Christine yacía inerte cual flor seccionada de la vida.
Este hecho le había conmocionado profundamente. En la época anterior, era un joven vivaracho de mirada profunda y alegre; ahora, esta misma mirada reflejaba vacío y desesperación.
Desde aquel fatídico día, Charles no había vuelto a sonreir, ni tampoco a salir a la calle, y la simple mención de una motocicleta lo perturbaba profundamente: tenía pánico, fobia, terror... y a su vez se sentía despreciable por haber permitido que su novia falleciera de aquel modo que tantas veces había intentado evitar su madre con sus consejos.
...
En mitad de la noche, Charles se despertaba con freuencia, hcía ya mucho que su mente no descansaba tranquila y su conciencia, todavía menos. Las pesadillas invadían su sueño y siempre eran preturbadoras.
Aquella noche, había vuelto a aparecer aquel hombre extravagante que le predecía la muerte. En otros tiempos, su importancia habria sido ínfima, pero ahora lo tenía obsesionado, buscaba ese rostro en la sociedad.
Charles pedía colaboración a su familia, demandándoles fotografías de hombres con gabardina gris como la de sus recuerdos, pero eran tantos que su objetivo se vió truncado desde el comienzo.

Su aspecto era lúgubre, cabello enmarañado, oscuro y canoso simultáneamente, ojeras pronunciadas en torno de unos sombríos ojos... y su indumentaria, tampoco era muy atractiva, camisas y pantalones raídos, zapatos de suela desgastada...

Nada importaba, sentía que solo el encuentro con aquel hombre libraría su alma de esa aflicción en la que se hallaba sumida y que se sumaba a la que le producía la muerte de su amada.
Los días pasaban y, su cuerpo y mente se iban deteriorando. Aquel extraño suceso se entrometía cada vez con más frecuencia en su mente, ya no sólo en sus sueños. Esta situación le preocupaba, pero evitaba comentarla con su madre, que le visitaba cada mañana, porque ya era suficiente verla sufrir por su degradación externa.
Charles demando entonces conexión a Interney y desde allí fue buscando a escala global el rostro de aquel ser humano que ya comenzaba a formar parte de su vida cotidiana.
Pronto, aquella pequeña habitación expandió sus fronteras, pero el estado del protagonista estaba empeorando y su búsqueda resultaba infructuosa.

Todo fue así hasta que un día se planteó una cuestión, ¿por qué no trataba de dibujar al enigmático hombre mediante sus propios recuerdos?
El proceso fue duro, el trazado...costoso, pero poco a poco, una silueta fue tomendo forma: una tosca nariz, unos labios finos, unos ojos ... que no lograba recordar y, así hasta el cabello, oscuro y alborotado... culminado por un sombrero indescriptible.
Pero... ¡al fin lo logró!. Quedó contento con el resultado, por fin había plasmado aquellas facciones que tanto le perturbaban.
Se encontraba en este estado de satisfacción (inusual tras tanto tiempo) cuando llegó su madre e hizo un comentario al respecto de su obra:

- Me alegra que hayas decidido quitarte esa obsesión y dedicarte al dibujo, por cierto, ¡precioso autorretrato!

El mundo se le fue a los pies e irrumpió en un silencioso llanto.

¡Era él!, tan sólo él era el causante de sus propias pesadillas y... comprendió:
Aquel recuerdo hacía referencia a la noche de la muerte de Christine, su cabeza se coronaba de un vendaje que cubría las heridas craneales producidas en el accidente y las palabras las había pronunciado él mismo, ya que meses antes su padre había fallecido de un infarto de miocardio.
Todos estos recuerdos se habían esfumado de su memoria, pero ahora retornaban con tu consecuente dolor a cuestas.

Así que había estado librando una batalla contra su propia persona y, lamentablemente, la había perdido.
Tras estas reflexiones, Charles, desfallecido después de su búsqueda y una vez desaparecido el motor de su existencia, cayó en un profundo coma.

Su madre permaneció a su lado diecisiete largos días que incluían diecisiete noches en vela, atenta a cada vibración de su frágil cuerpo; hasta que el dieciochoavo día y una vez gastadas las escasas energías que quebaban en el debilitado Charles, falleció.

EPÍLOGO
Dejó a una desconsolada madre sin ánimo para seguir luchando por la vida, pero al menos se reencontró con su desaparecida novia y su conciencia quedó liberada del peso de la culpa, poque durante estos años había estado "atrapado en la mente".

FIN

martes, 27 de enero de 2009

Tanto quisiera...

Quisiera decirte que eclipsas al sol con tu propia luz
quisiera mirarte sin que apareciera ese suave rubor sobre mis mejillas
quisiera hablarte de cuanto me importas...
quisiera soñarte y que al despertar ese sueño no fuera sólo fruto de mi contrariada imaginación...
quisiera... quiero decirte, mirarte, hablarte, soñarte
Quisiera también revelarte que cada palabra, cada risa que sale de tus labios suena mejor que música celestial...
quisiera ver el brillo de tus ojos cada mañana junto a mí...
Quisiera hablarte de todo, sentirte cerca...
quisiera quererte sin temores, amarte sin miedos, besarte sin pausa...
quisiera compartir contigo mis anhelos más profundos...
quisiera... quiero...
Tanto quisiera... Te quisiera... Te quiero

[...]

Quisiera decirte que hay una gaviota que se asoma a mi ventana cada mañana. Me trae noticias de ese mensaje en la botella que te dejé hace ya un mes... Me ha dicho que todavía no ha llegado, porque el oleaje revuelve su continente y su contenido... Y también me ha dicho que me visitará con el alba mientras no haya respuestas a ese mensaje...
Quisiera decirte que el fuego hoy me ha devuelto tu faz en una imagen entre llamas. Me gusta verla, me gusta contemplarla en silencio mientras dejo volar a la imaginación...
Quisiera decirte que oigo tu voz en el viento, y la guardo en un bote bajo siete candados para así no perderla nunca...
Quisiera decirte que eres el protagonista de mis sueños, el caballero que salva a la princesa en mis cuentos de hadas, el héroe que libra de los sufrimientos a la frágil personita que ansía su retorno después de cada misión
Quisiera decirte que me ilusiona verte cada mañana, que todo ha tomado un rumbo distinto desde que te conozco... que hasta el día más gris se rinde al encanto del arcoiris si tú estás cerca...
Quisiera decirte que no hay ojos más bonitos que los tuyos, sonrisa más dulce que la que tú muestras, encanto más agradable que el que tú tienes, nadie como tú
Quisiera decirte que te amo con toda la fuerza de la que es capaz mi corazón, que nada tiene sentido cuando tú no estás, que cada sonrisa tuya es alegre como un manantial en la montaña y traes vitalidad a cada jornada...
Quiero decirtelo... Voy a decirtelo

sábado, 24 de enero de 2009

La salvación

Perdida en un océano de palabras sin sentido he encontrado una en forma de balsa que ha sido mi salvación ahora que ya me creía exhausta para seguir buscando un sentido a mi rumbo... Es una palabra llena de significado... es aquella que me ha llenado los pulmones de oxígeno cuando el infierno comenzaba a abrasar mis pulmones...

Sorprendida, nado detrás de esa palabra... trato de atraparla, pero se aleja de mí al mismo ritmo que yo me acerco a ella. Curiosa manera la que tiene de salvarme la vida, abandonándome a mi suerte después...

Después de un periodo nadando sin descanso y a su vez, sin resultados, vuelvo a mi balsa en busca de un lugar donde reposar mi cuerpo castigado por las inclemencias que el tiempo ha marcado sobre él, señal de sufrimientos, marca de desvelos...

Estoy de nuevo en mi menuda embarcación, perdida sin rumbo en un oceano cada vez mayor que en un primer momento me pareció un mar fácil de cruzar... pero, ¡ah! las apariencias siempre engañan y es precisamente esa palabra, esa sensación que me ha salvado la que agranda cada día esta vasta extensión de agua salada que me rodea sin dejar descubierto un ápice de mi ser...

Ya no sé qué hacer, cómo actuar... si arrojarme definitivamente a las aguas aún a riesgo de ahogarme o, por contra, resguardarme en mi balsa que cada día se encuentra en peor estado y cabe la posibilidad de que se hunda un día de estos dejándome a mi merced y sin fuerxas para seguir.

El sol efectúa su aparición como cada mañana por el lejano horizonte, y vuelve a haber una nota de esa sensación que agita mi corazón de emoción. De pronto, como oculta entre un recoveco de la mente encuentro la respuesta: ¿Por qué dejarme ir a la deriva en una balsa sin rumbo si mientras tenga fuerzas puedo ir a buscar mi destino?
Ante mis ojos ha aparecido ese anhelo que hace días no salía... de nuevo vuelvo a tener un motivo por el que luchar, una razón por la que seguir, un sueño por el que luchar...

De pronto, una brisa sopla con suavidad sobre mi antaño rostro compungido y que ahora muestra un semblante sereno y sonriente al mismo tiempo. Esa brisa me ha refrescado esa palabra que una vez significó tanto para mí y que renace como fénix de entre las cenizas de una forma más hermosa que nunca.

Mirando por última vez esta balsa que ha representado mis temores en tantas ocasiones, me lanzo al océano para perseguir esa sensación... el océano vuelve a ser mar, y esta marinera piensa navegar con seguridad sobre sus aguas

Es....

Es ese dulce olor a sal, que me trae el mar cada mañana el que hace que cada instante de esa espera se haga menos amarga...
Es esa cautivadora visión la que aparta mi mente de tantos otros temas que, irremediablemente, siempre me llevan al mismo destino...
Es esa amable, agradable, melódica voz la que me atrapó en el bosque del amor y en el que me siento protegida del exterior, ese exterior que parece tan hostil si tú no estás...
Te necesito... Necesito tu presencia como el oxígeno que me permite seguir con vida...
Te necesito... Necesito tus palabras para sentir que algo fluye en mi interior...
Te necesito... Necesito ver tus oscura mirada para poder ver con mis propios ojos...
Te necesito... Necesito tenerte cerca para que cada día tenga sentido...
Sin ti cada palabra se vuelve amarga, cada suspiro se vuelve agónico, cada rincón se vuelve vacío, cada minuto lo siento en soledad...
Teniéndote cerca el sol brilla con más intensidad, hace más calor, todo fluye...
Es ese inmenso sentimiento que me embriaga el que hace que te necesite...
Es esa luz que tú irradias la que hace que todo brille a tu alrededor y cada día sea especial...
Es ese alegre risa la que me hace sentir todo aquello que me ha sido negado...
Es ese acento tuyo el que hizo que me enamorara...
Eres tú el que habita en mi corazón, en mi más íntima morada...
Me siento bien... Te siento bien...

lunes, 19 de enero de 2009

Mensaje desde el espejo

Esta mañana me he visto al espejo y no me he reconocido ¿quién soy?

Como siempre suena el despertador... entre lamentos y quejidos alzo un pie detrás de otro...
Es la rutina de cada día, es el largo camino de la vida que nos queda por delante...
Poco a poco logro que mis ojos reaccionen a la luz, y así emprendo el nuevo día... aún necesitando de esos sueños, esos tan bonitos que hacen que su recuerdo disipe levemente el malestar de tener que madrugar día tras día en una absurda rutina...
Entre varios bostezos, logro acabar el desayuno que termino de preparar... demasiado amargo el café, no es de extrañar... siempre pasa...
Me levanto entumecida de la mesa de la cocina y voy al baño, necesito un aseo matinal que devuelva algo de vitalidad a este sinvivir en el que me encuentro... Cepillo bajo el agua, pasta de dientes sobre el cepillo, cepillo entre los dientes... todo limpio, todo fresco... Después, mojo suavemente mis manos con la gelidez del agua y con el líquido elemento me lavo con delicadeza...
Entonces, decido alzar la mirada soñadora a un cristal que me devuelva una imagen de mí misma que pueda conocer... ¡imposible! Por una vez en muchos días presto atención a lo que veo y me llevo una gran sorpresa... ¿quién es esa joven que ha perturbado mis rasgos aniñados convirtiéndolos en una mezcla, un torbellino incesante de cambios? ¿dónde está la pequeña pizpireta que me sonreía con un triste aire burlón no hace mucho? ¿quién soy?
De pronto viene ante mí un aluvión de recuerdos que me apabulla... primer día de colegio, risas, burlas, palabras hirientes... pero también primer día de instituto, más risas, palabras de aliento... me turban estos cambios, no los había notado y han hecho mella en esa pequeña niña que ha sido durante tantos años objeto de burlas por tantos motivos... no conozco a esta nueva chica...
El espejo me muestra el reflejo de mis ojos, y en ellos surge un brillo que nunca antes había podido ver... parece que forme chispas de emoción... ¿emoción? ¿ante qué? ¿ante los cambios?... no lo sé
Quisiera saber donde está esa niña, quiero preguntarle tantas cosas... tantos recuerdos olvidados, tantas palabras perdidas en la memoria...
De nuevo, el espejo vuelve a confundirme... y veo en mis rasgos un atisbo de esa niña... entonces descubro definitivamente la llegada de la adolescencia y que... esos recuerdos olvidados... no volverán
Esta última visión me ha mostrado como la cara es el espejo del alma y su reflejo aparece en mi rostro como confusión, alegría y... amor, todo al mismo tiempo, todo en una mezcla infinita de cambios que ha hecho que nuestras miradas hayan cambiado para siempre...
Siento melancolía de mi niñez... necesito saber que aún existe... no estoy lista para salir del caparazón a la vida... Espejito espejito... ¿dónde están mis recuerditos?

Esta mañana me he visto al espejo y no me he reconocido ¿quién soy?

miércoles, 14 de enero de 2009

Contradicción...

Rompe el día... los primeros rayos aparecen en la mañana...
Todo continúa en una rutina inacabable, en un ciclo inviable...
Comienza la mañana... las primeras ilusiones aparecen en mi cara...

No quiero volver a seguirlas, pero no puedo evitar sentirlas...
Creo ser para ti una pieza sin importancia...
Conozco la propuesta que te han hecho...
No quiero escribirla, pero me duele pensar en ella...
Creo que en el fondo sientes algo...
Conozco tu respuesta a sus palabras...

Todo y nada sigue igual...
No voy a presionar, no vas a continuar...
Vamos a comenzar, y en las clases a hablar...

Noto tu presencia, me perturba...
Noto tu aliento, me inquieta...
Oigo tus palabras, me encandilan...
Oigo tu respiración, me enamora...

Siento algo en mi interior...
es amor, pero tiznado de dolor...
siento que me has fallado...
aunque luego no lo hayas deseado...

Es pronto... es tarde...
Paradojas temporales...
Enigmas del corazón...
y... mucho que decir

lunes, 5 de enero de 2009

Atracción...


Otra vez esa mirada en el cristal...
Siempre he tratado de ser valiente, pero esos fríos ojos azules me superan...
Tengo miedo de verla otra vez de cerca, esa mirada vacía que tanto y tan poco transmite al mismo tiempo...
Pero, otra vez me puede la curiosidad al instinto y me acerco poco a poco a esa ventana de ese pequeño chalet de la sierra... Allí sigue, como siempre, no importa el día ni la estación, esos ojos siempre están ahí.
Hay algo que me atrae irremediablemente hacia ella y no sé lo que es, pero creo que quiero saberlo...
Siempre en lo alto de la colina, siempre ahí está esa mirada... trepo como puedo por entre los peñascos, necesito verla, es una imán al que me quiero acercar...
De pronto, una piedra resbala bajo mi bota derecha, caigo y quedo inconsciente...
[...]
Despierto en una estancia que me produce un escalofrío que recorre mi espina dorsal como un calambrazo...
- Oh! Ya has despertado -me habla una voz suave, aunque carente de emociones
- ... ¿Dónde estoy? ¿Quién eres? -pregunto con una nota de pánico en mi voz
- Estás en mi hogar, ¿es lo que buscabas, no? ¿Quién soy? Nunca se sabe... Además, creo que la que debe preguntar soy yo, ¿quién eres tú? -responde con más preguntas
Siento miedo pero respondo: -Soy... soy... - me flaquean las fuerzas y no puedo continuar la frase
-Ya veo, no hace falta que respondas, tus silencios dicen mucho más que tus palabras - y se acerca a mí
- ¡Noo!...-imploro con un ápice de las energías que me quedan
- ¡Shh! No pasa nada, no tienes nada que temer...
Se acerca todavía más y noto la punzada gélida de su mirada sobre la mía propia... De repente, noto una extraña conexión entre ambas visiones. Comienzan a aparecer en mi mente un torrente de imágenes, mis vivencias ¡y las suyas! Ojos castaños mezclados con ojos azules en una especie de época lejana...
-¿Sigues sin saber quién soy? -me pregunta, con una voz inquisitiva
- Creo que no... -susurro, en eso, una imagen aparece en mi mente y lo aclara todo- ¡tú!
-Ya pensé que jamás lo averiguarías, ¿por qué crees que sentías esa atracción hacia mí? Fui repudiada a esta prisión de la montaña, pero algo en tu interior te mostraba quien era yo en realidad...
- Nunca lo pensé - respondo otra vez con un escalofrío, pero este era un escalofrío de comprensión.- Por favor, déjame marchar...
- No es tan fácil, y menos ahora que finalmente nos hemos reunido
Y así fue... ahí quedé yo... para siempre