martes, 14 de abril de 2009

Azar o capricho de una palabra desorientada

Esto no son más que chispas que centellean al caer inesperadamente sobre el papel, de forma más o menos casual van tomando forma y parece pretender transmitir un mensaje al agruparse todas ellas ya dejando menos espacio al destino, elemento clave para unos, simple dibujo infantil cúspide de fantasías para otros.
Dicen todas ellas que existe en algún lugar un caos ordenado, un desastre sin igual. Sin temor a que alguna de esas centellas prenda en mi chaqueta, me acerco a ellas para que me indiquen como llegar, ardo en deseos de conocer donde se ubica tal capricho de una casualidad ya repudiada anteriormente o quizás redescubierta con estas palabras que no buscan encontrar sentido, ni tampoco una forma clara... ¡para eso ya están las chispas!
De pronto, cae un trueno, pero es muy extraño, porque es un alegre borboteo de... ¿¡risas!? Sí, son risas joviales de niños, no. No ese tipo de niños que define un grupo de letras arbitrarias en un diccionario, son criaturas de las que sienten la infancia en su interior y no temen mostrarse al mundo tal y como son: risas, llantos, pataletas y alborozo forman parte de su vida diaria, pero no rutina, su existencia no es nada rutinaria ni habitual en los tiempos que corren.
Otra vuelta a la suerte y cae otro trueno, me asusta con sus fuerzas, es un grito enfurecido. ¿Su origen?, uno de los individuos que pululan por las calles sin vivir, dejan pasar el tiempo sin que aprecien los verdaderos motivos de la vida ni comprendan la risa de los niños que antes he mencionado. Quien sabe por qué, se muestran huraños y no tratan de abrir sus almas, que en cambio, aparecen presas de los miedos... Cómo una vez me dijeron y nunca olvidaré: "Detrás de cada sentimiento de superioridad se esconde uno mayor de inferioridad". Curiosa paradoja, ¿no? Y qué triste es ver que es la realidad que nos aguarda a cada esquina.
Niños de espíritu vemos pocos, individuos que tienen el grito como señal de identidad, a miles.
Nadie sabe lo que nos depara la vida, o si esos niños se convertirán en lo que siempre repudian, si algún día las circuntancias harán que se vuelvan grises como el mundo que los rodea, donde el verde de los árboles, el azul del cielo y el trino de los pájaros son sólo disturbios en la cuadriculada vida urbana.
O, tal vez, el azar les juegue a su favor, y me encuentre otro día hablando de ellos sin buscarlo, como ahora...
Déjemos fluir las palabras, que las chispas sean de alegría, que la alegría inunde nuestros corazones y que los corazones vivan eternamente sin temores ni gritos.

Una ración de risa, por favor.
Una palabra de ánimo.
Una razón por la que vivir.
Un sueño por el que luchar.
Un capricho del azar.

3 comentarios:

  1. Qué "elevada de pensamiento" andas, manita xDDD

    Aunque la verdad es que yo también ando enamorada de mi texto^^ Creo que voy a tener que ponerme más música clásica para escribir xDDD

    Besotes^^

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  2. Me gusta lo de :
    Una ración de risa, por favor.
    Una palabra de ánimo.
    Una razón por la que vivir.
    Un sueño por el que luchar.
    Un capricho del azar.
    Un beso ^^

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  3. Me gusta mucho esto que escribes, me dejaré caer por aquí más a menudo.
    Un saludo!

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.