jueves, 14 de mayo de 2009

La balanza emocional (?)

Sonaba de fondo un llanto infantil. Se percibía en el ambiente una nota de terror. Se oía el temblor acelerado de un corazón testarudo. Sólo una persona era capaz de provocar tantas sensaciones -y tan diversas- entre la multitud. Únicamente él entre todos sus conocidos tenía la capacidad de ser tan cruel y tan tierno al mismo tiempo. Él.
Pese a todo, ella desatendió el impulso de su sentir y se acercó al niño que estaba agazapado en un rincón de la estación, temblando de miedo ante su sola presencia. "No llores pequeño." fue lo único que se pudo oír antes de que una sonrisa inundara su rostro y calmara al niño entre sus brazos. No sólo él era especial.
Ambos se complementaban, el mal y el bien, él contagiaba su entorno de miedos; ella los aliviaba con su aura de tranquilidad, tan amable siempre.
Nadie comprendía como habían acabado juntos, sólo se sabía que el poder de uno no afectaba al otro y viceversa, eran libres de sentir cuando estaban unidos... y siempre lo estaban, hasta en la más absoluta intimidad.
El niño comprendió que a su lado había alguien especial, que era más que una simple adolescente, sus ojos castaños destilaban serenidad, y bien sabía que esa no era una cualidad común en alguien tan joven, pues no podía tener más de dieciséis o diecisiete años.
De pronto una antigua leyenda vino a su memoria, era aquella que tantas veces le había contado su abuela en las noches de plenilunio cuando sin saber por qué, estaba más alterado de lo habitual.
Contaba la leyenda que en un lugar desconocido nació una vez una pequeña cuyo destino sería preservar la calma a través de los tiempos, como tantas generaciones antes había sido necesario. Nació en unos tiempos en los que la civilización había avanzado hasta confines antes nunca conocidos, y en medio de tanta revolución, surgió una semilla que trataría de recuperar el orden perdido. Su belleza sería incomparable, como su sencillez y la grandeza de su corazón. Su nombre: Mae
Pero, el niño no era el único que estaba recordando viejos relatos, Mae también había percibido algo extraño en su aura, y su mente había vagado entre recuerdos hasta encontrar la pieza que faltaba en el rompecabezas.
Hubo un tiempo en que el equilibrio entre bien y mal se había decantado a favor del mal, y para ello, debían de nacer quienes recuperaran el peso perdido por el bien para que la balanza fuera justa. Una de esas personas nacería fruto de la serenidad -ella misma- y otra, años después, de la ingenuidad nacería otro niño que llevaría el nombre de Buhna y cuyos rasgos denotarían por siempre las virtudes de la infancia, que sólo cambiarían con el clímax del ciclo lunar: el plenilunio. Pero, las fuerzas del mal también quisieron poner su granito de arena y enviaron a Gyro al mundo con ella, y su espíritu estaría formado por el miedo que invadiría a quienes junto a él se detuvieran.
Ahora, todo tomaba forma, las tres claves del mundo se habían encontrado por fin después de tantos años y estaba escrito que ellos -Mae y Gyro con la inestimable ayuda de Buhna- cambiaran los valores de la realidad y retornaran el mundo a su equilibrio.

3 comentarios:

  1. interesante, agradable, cuidate^^

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  2. Un principio de historia muy bueno^^

    Besotes manita!!!!!!!

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  3. Muchas gracias a los dos, he publicado más que nada porque ya me daba vergüenza tener el blog sin ningún texto nuevo...

    Besos y gracias!

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.