martes, 29 de septiembre de 2009

No huyas, traidora

¡Oh, no! ¡Tú no te vas de aquí! Por mucho que te resistas con uñas y dientes no voy a dejar que huyas como una cobarde con el rabo entre las piernas.
Me ha costado encontrarte y no te voy a dejar escapar con tanta facilidad, sería demasiado cómodo para ti. Llevo mucho tiempo tratando de tenerte cerca de mí, para que me contagies y me irradies toda tu esencia, pero quieres escurrirte como agua entre los dedos.
Te he buscado hasta en el más recóndito de los escondites, donde nunca hubiera pensado y ni aún así te mostrabas ante mí. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué me huyes?
Tan sólo quiero estar a tu lado, porque si no estás, mi vida pierde su razón de ser y no estoy dispuesta a pasar por ese trance más de lo necesario.
Te he suplicado que volvieras a mi vera, y ni aún con mil ruegos lo has hecho, dejándome absorta en pensamientos deshilachados que no encontraban hilo que los uniera y me hacían hundirme en una espiral sin final conocido.
Y hoy, he sabido de ti gracias al sexto sentido que nunca conociste, a ese que te oculté pensando en lo que tal vez harías y, efectivamente, has hecho. Hoy he recordado que no había usado todas las fuentes que estaban a mi alcance para encontrarte y, de pronto, te he visto en el lugar de siempre, oculta tras una capa de invisibilidad que ha dejado de ser efectiva cuando he dado con tu paradero.
Que no, que no te voy a dejar ir... Eres demasiado escasa y valiosa, y tu presencia me llena el corazón de mil palabras que de otra forma sería incapaz de expresar. Me has costado demasiado de encontrar, y pienso dar mi vida en el empeño de que no me abandones de nuevo.
No me dejes sola. No sabes lo mal que lo he pasado en tu ausencia. Tantos días sin nada que poder decir porque no podía contar contigo.
Musa de mi espíritu, ¿dónde te habías escondido? Tengo tantas preguntas para ti que aunque quisiera, no podría dejarte marchar.
Sabes que eres vital, y aún así me dejaste... ¿por qué?
Si me respondes a esa sencilla pregunta, podrás argumentar todo lo que quieras a tu favor. Aunque recuerda que soy muy difícil de convencer.
¿Qué me quieres dejar de nuevo? No creo haberte tratado tan mal, y pienso que deberías estar cerca de mí, porque ... ¿qué voy a hacer yo sin mi inspiración? Nada sin ti.
Piensa en mí por una vez, te necesito a mi costado.

2 comentarios:

  1. Ya te comenté por el foro ;)

    Besotes^^ Y usa cadenas de eslabón gordo para atarla a ti xD

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  2. Gracias!
    Tengo que ir a comprar esa cadena... se me ocurre donde xD

    Mil besos!

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.