lunes, 7 de septiembre de 2009

Sentencia a muerte.

La muerte me mira de frente. Siento su aliento en mi cara y su nauseabundo olor invade mis sentidos.
Pero no le tengo miedo, lucharé hasta que esté sin fuerzas y sólo entonces podrá cumplir su objetivo.
- En ningún momento te llevarás a mi madre. - No es una súplica, es una afirmación clara como el agua.
- Es su destino. No tienes nada que hacer. Apártate y déjame seguir mi camino.
- En ningún momento te llevarás a mi madre. - Reitero, con la voz rota y decidida al mismo tiempo.
Me giro para ver al objetivo de tan desventurado viaje. Mi madre, con su eterna sonrisa, me mira con una expresión que es difícil de describir. Por una parte, parece pedirme que me haga a un lado y deje que el destino se cumpla. Por otra, su semblante es de quien se aferra a la vida con todas sus energías.
Pienso que sólo esta última impresión es la correcta y me abalanzo sobre ella. Me mira asustada.
- ¿Qué pretendes? - Con un deje de voz murmura lo que sus ojos me decían. Tiene miedo.
- Únicamente que no te aparten de mi lado. No soportaría perderte. Si han de llevarte, será sobre mi cadáver.
- No hagas la heroína. Sería peor que tu cayeras por salvarme, ninguna de las dos lo contaría.
- Mamá... me da igual. Mi vida eres tú, y prefiero perderla que no tenerte a mi lado. - Me sobrepongo a las lágrimas que avanzan desde mi corazón.
Continúo mi anterior ademán y me abrazo muy fuerte a ella. Por todos los momentos que me ha defendido, por todos los golpes que ha soportado de quien dijo amarla por mí. Por todo y por ser mi madre.
Noto su respiración acelerada y, también entrecortada. La siento frágil y me sorprende esa sensación de alguien a quien siempre había imaginado fuerte. Mi ejemplo a seguir se estaba desmoronando entre mis brazos. ¡Nunca!
En mi mirada se atisba una sombra de rebeldía, de quien no acata las normas. Es extraño, pero es justo en la situación menos favorable cuando brotan todos los sentimientos ocultos.
La muerte me observa con presteza. Su capucha infernal me augura que la lucha será ardua, pero no me rendiré.
- ¡Qué escena más emotiva! ¡Me conmueves! - dice con un deje profundo de ironía.
La rabia sustituye a la sangre por mis venas.
- ¡Cómo osas burlarte de mis intenciones! Moriría por ella.
- Eso se puede solucionar fácilmente. - continúa desafiante.
- ¡NOOOOO! No te la lleves a ella, no te lleves a mi fruto, a mi luz. Es mi turno, no el suyo. Anda, vete y déjanos a solas pequeña - interviene mi madre.
- Mamá, nunca pero nunca vuelvas a decir una cosa así. No pienso por nada del mundo dejarte a solas.
La conversación duró durante horas. Todo parecía indicar que la muerte finalmente cumpliría su misión. Pero, la fuerza de la palabra hizo lo que la física hubiera sido incapaz.
- A ver, estoy empezando a hartarme de esto. Tengo una tarea que hacer y sólo hacéis que obstaculizarme. - interrumpió finalmente la muerte.
- Es sencillo, déjala vivir. Ha pasado por demasiadas situaciones que la han marcado hasta el día de hoy, y tal vez pienses que por eso es necesario acabar con esto de una vez por todas. Mas no puedo permitírtelo, mi madre lo es todo para mí y no quiero morir en vida como pasaría si no está a mi lado. - argumenté, intentando inclinar la balanza ligeramente hacia nuestro lado.
- Esto ya es demasiado, una mocosa diciéndome como tengo que hacer las cosas.
Se notaba en sus gestos que estaba empezando a hastiarse de la escena.
- No, porque tú mejor que yo sabes como es esto. Sólo pido una tregua, concédeme un préstamo de vida... tómalo de mi propia reserva. Por favor. - supliqué ya a la desesperada.
- Lo que hay que oír. ¿De veras estás tan convencida? Tengo un plan.
Se saco de un bolsillo de la capa -quién sabe de donde exactamente- un contrato que me extendió.
Era breve, pero claro.

A fecha de hoy, 7 de septiembre de 2.009, la signante se compromete a entregar el doble de la vida que se le financie a su legítima madre. Por cada minuto concedido, se restarán dos del fondo personal de la interesada.
Presente en el momento de la firma, su Excelencia la Muerte.


Mi madre se escandalizó.
- No, de ninguna manera pienso tolerarlo.
- Mamá, la decisión está tomada, y vales más que mi vida, total, aún soy joven... me queda mucho por delante. Así que, déjame.
- De acuerdo, todo claro. - Sentenció la muerte.

<¡Incauta!> Pensó la muerte.

En ese momento, me sentí satisfecha de lo que había logrado, pues conservaba a mi madre a mi lado... posiblemente, hasta mi propia muerte.
Y, para exasperación y también un manojo de sensaciones más entre las que se encontraban el miedo -ahora sí-, a los pocos meses enfermé...


Continuación por... la muerte:

Esta niña creía que me iba a engañar con sus sensiblerías, pero hace falta más que un buen corazón para superar mi ingenio.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Y, es que la chica no sabía en el momento de firmar el contrato, que acababa de firmar también su propia sentencia de muerte, pues su vida no era mucho más larga de la que a su madre le quedaba. Si hubiera sido prudente, aún estaría aquí.
Pero no, siempre anteponiendo los sentimientos... ¿cuándo aprenderán?.

Elisabeth permaneció en la cama durante una semana, con su madre velando por ella a cada segundo, arrepintiéndose de la decisión de su hija y muriendo con ella. La vela de ambas se extinguía a pasos agigantados.
Una mañana, el corazón de la joven dejó de latir; dos segundos antes, el de su madre había tenido el mismo final. Las encontraron las enfermeras cuando fueron a arreglar la habitación.
Me llevé sus almas, que viajaron juntas.
Finalmente, la chica se había salido con la suya, estar con su madre hasta el final.
Un final demasiado precipitado, pero un final al fin y al cabo.

Porque, las decisiones son irrevocables.

6 comentarios:

  1. Me encantó, manita!!! A pesar de su triste final.

    Besotes^^

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  2. Es bonito...pero tristee=[
    precioso manita=]

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  3. Gracias, ciertamente, nunca fui de "happy end".

    Besos

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  4. Sí, manita, es todo un hijo de la grandísima perra u.u"

    Besotes y gracias por los ánimos^^

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  5. No, si no pasó nada al final... Pero no sé qué pensar ya de todo esto... No sé de qué palo van ni nada, y me escama todo, muy mucho :S

    Besotes^^

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  6. Me ha gustado mucho. El contrato de la muerte y todo lo demás está muy bien. Sobre todo el final.

    Saludos.

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.