lunes, 9 de noviembre de 2009

Escúcha(me) por favor



Con el ritmo de un metrónomo acuciando, con suavidad entre tono y tono, cambiando de compases al son de la música... llegaste a mi corazón y me interpretaste la más bella melodia que jamás se ha escrito.
Una sinfonía de sentimientos, con graves y agudos, buenos y malos momentos; que juntos formarán una obra nunca representada, inédita a los ojos del mundo.
¡Silencio!
Dejemos que nuestros espíritus vayan al compás de esta melodía, tan suavemente y con tanta delicadeza, que el frágil equilibrio no se rompa. Que nunca acabe este momento, que nunca hayamos de separarnos.
Se cambia de tempo, ahora se me asemeja al andante, más aún, allegro. Los latidos que siento van al mismo ritmo, y son cada vez más intensos.
Sinceramente, ¿por qué no nos dejamos llevar en esta danza?
Deja de tocarlo, pero no te alejes... necesito ver ese brillo en tus ojos, la música que has traído a mi alma, y que forma la más hermosa sintonía de notas.
¡Silencio!
No interpretes ese final, esto es sólo el principio... Acércate, oye el nuevo concierto, escucha a mi corazón.
O, mejor aún, da capo

2 comentarios:

  1. En serio, sin exagerar: una de ls mejores textos que he leido en mucho tiempo.
    Los grandes sentimientos sacan a la luz los grandes talentos.

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  2. ¡Muchísimas gracias! =$
    El hecho de que la inspiración proviniese de una gran obra ayuda al efecto ^^

    ¡Besos!

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.