viernes, 11 de diciembre de 2009

Tazas de té


Recuerdo como si fuera ayer ese día en que, paseando sin rumbo, acabé en una calle que no conocía. Allí, como por arte de magia, hubo una tienda que me llamó especialmente la atención... desprendía un aroma súmamente atractivo. Haciendo caso por una vez a mis instintos en lugar de a la razón que siempre pone contras a todas mis intenciones, entré sin pensarlo dos veces.
Era un local muy íntimo, apenas unos pocos metros cuadrados de atmósfera densa y vapores penetrantes. Se lo podría clasificar incluso como lúgubre, la iluminación era muy escasa. Pero, en lugar de darme media vuelta y desandar mi camino, me adentré todavía más.
Como en un película de suspense, la puerta se cerró a mi paso, sobresaltándome.
- Pasa sin miedo, te estaba esperando -dijo una voz entrecortada.
Mi sorpresa fue mayúscula y respondí con miedo:
- ¿A mí? ¿No se habra confundido de persona? Nunca he venido antes aquí.
- Ni volverás -me contestó, a lo cual mis ojos se abrieron como platos de puro terror.
- ¿Qué me va a hacer? Por favor, quisiera seguir con vida -supliqué.
Nuevamente me sorprendí, en lugar de contestar como a esa pregunta se correspondía, se echó a reír y me explicó:
- Tranquila, que no te voy a hacer nada. Sencillamente te he dicho eso porque esta calle sólo aparece cuando realmente la persona está muy confusa, y tú lo estás, ¿me equivocó?
Suspirando de alivio, y con las pulsaciones volviendo a un ritmo normal, dije:
- ¡Uff! Gracias, no sabe el mal momento que acabo de pasar. Y sí, no se equivoca... ¿Cómo lo ha sabido?
- Túteame, por favor -me dijo con una sonrisa-. Todo está escrito, mira delante de ti, en la taza de té.
Observé la taza, y me gustó el detalle de que la sombra reflejaba un corazón, pero soy demasiado escéptica a todas estas metodologías:
- No me vayas a decir que te lo han dicho los posos, no me lo creo.
- Muchacha, eres demasiado incrédula, deberías de confiar más en tu entorno, hay detalles que están escapando a tu visión. Y no, no es en los posos, lo he sabido en la posición de esa sombra por la cual has sonreído.
- ¿¡Cómo!?
- Sí, la imagen refleja que tus problemas son de índole amorosa...
- ... Sí, pero es que no puedo hacer nada -confesé con un hilo de voz.
- ¿Tan segura estás de ello?
- Sí -me reafirmé, pese a lo embarazoso de la situación.
- Mira de nuevo, acércate a la raíz de tus miedos.
Adelanté un paso y miré de nuevo la taza con más precisión. De pronto, toda esta visión se tornó borrosa y, al poco, toda la imagen cambió.
Estaba sobre mi escritorio, me había dormido... Pero, allí estaba mi taza de te, mostrando una sombra con forma de corazón allá donde asa y cuerpo se unen formando uno.
¡Qué sueño más curioso!
Una voz susurró en mi mente: ¿Estás segura de qué ha sido un sueño?

8 comentarios:

  1. ¿Estás segura de que no puedes hacer nada?

    Me encanta^^ Besotes^^

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  2. Gracias manita!

    No, no estoy segura...

    Besos!

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  3. Me gusta este relato, es... un poco diferente a lo que escribes normalmente ¿no? Esta muy bien :D
    besos!

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  4. Gracias! Intento empezar a usar diálogos, y aunque la temática no se va mucho, la forma algo sí...
    Y, lo dicho, gracias!

    Besos!

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  5. Humm.. me gustan estas reflexiones tan produndas!

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  6. Oh Sandra que bonito, ya me has inspirado para hacer el mio, jeje
    Gracias^^

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  7. Me encanta sandra :D Siento no haberlo leído hasta ahora

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.