sábado, 26 de junio de 2010

Con los ojos cerrados no duele soñar



Con los ojos cerrados soy feliz. Puedo verte de nuevo, oirte quizá y sentirte cerca de mí. Con los ojos cerrados vuelvo a ilusionarme y pienso que todo no está perdido. Te veo a mi lado, con tu sonrisa de siempre y con el brillo de tus ojos cómplices.
Con los ojos cerrados puedo alcanzar todos mis sueños. Entonces, ¿para qué abrirlos?

He soñado que nunca despierto, que siempre nos queda la noche, que nada nos separa y volvemos a hablar como si no existiera el mañana.
He soñado con mil besos imposibles, con caricias amables y tiernas que me hacen sonreir, reir... gozar.
He soñado que puedo contar contigo siempre, que nunca te vas. Pero es un sueño. Entonces, ¿para qué despertar?

Porque... si con los ojos cerrados sueño y con los ojos abiertos la realidad me golpea, si con los ojos cerrados vuelvo a ser feliz, a sonreir; y con los ojos cerrados sólo encuentro amarguras y llantos... ¿por qué tengo que despertar?

Pido soñar por siempre, nunca despertar. No quiero despertar otra vez en este mundo.

¿Puedo?

Quiero ser feliz, y eso sólo lo consigo con los ojos cerrados.

Nuevo blog

Hace tiempo que en este blog publico muy poco (líos personales de tiempo y emociones), y en parte también se debe al desastre de apuntes de historias que tengo dispersos por mi mundo particular (mi habitación para el resto de los mortales)... Así que he decidido darle un lugar a todos ésos apuntes en el blog "bloc de notas":
De puntillas por la vida

Auguro un gran caos por aquellos lares (mayor que el de Cierra después de entrar, al fin y al cabo ese son cosas personales y ya).

Eso era... y sí, me estoy haciendo auto-publi, spam o como queráis llamarlo.

Gracias por aguantarme. Os espero con la web abierta (iba a decir los brazos abiertos, pero el término no era muy factible jajaja)

martes, 22 de junio de 2010

Recuerdos a fuego lento

Quizás anclado en el pasado se encuentra un recuerdo que ya no tiene lugar. Recuerdos que no tienen sentido y pese a eso se cocinan a fuego muy lento, pero no dejan de borbotear y manchar el presente.

El caldero donde dan vueltas pausadamente todas las pesadillas, todas las esperanzas vanas y los sueños rotos... Todo pertenece al pasado, cada vez más lejano... y aún así la relatividad del tiempo hace que parezca que sucedió ayer. Y no, ¿cuándo sucedió? Ni se sabe.

[...]

Y la receta continúa cocinándose, se le añaden más ingredientes con cautela, procurando que no salpiquen y se queden allí. Falta la clave, que por una vez no es una pizca de sal... Es el miedo, los miedos. Porque en este caldero donde se remueven temores y esperanzas, flota sobre ellos como aceite sobre agua el miedo.
Y como no se encuentran las fuerzas para echarlo de una vez, va ganando terreno y se convierte en una máscara con vida propia.

La receta no se ha seguido, el objetivo no se ha cumplido, todo sueño se ha evaporado... Ahora los miedos flotan en una nube invadiendo todo a su paso.

Sí, tengo miedo... A sentir y a decir lo que siento.
El pasado forma parte de nuestro presente y nos encadena con grilletes muy difíciles de romper.

jueves, 3 de junio de 2010

Por ti.

No puedo dejar de pensar en ti, porque sé que si lo hago te irás para siempre. Además, sé que si estoy aquí es por ti, porque quiero que te sientas orgulloso de mí aunque ya no estés a mi lado. Porque ha sido y es por ti que incluso en los momentos más duros he sacado fuerzas para salir adelante y no he tirado la toalla. Lo aprendí de ti, igual que también ella lo hizo.
No pienso nunca defraudarte, sé que una parte de ti sigue viva en mi corazón, y es por ello que por duro que sea el camino, resistiré las embestidas... porque tú me enseñaste a hacerlo así.
Sin darme cuenta van más de siete años, y siento al mismo tiempo que sigues vivo en mí y que ya no puedo recordarte como años atrás. Esto último me duele en el alma, porque te necesito a mi lado, porque para mí fuiste mi padre... el que me enseñó a enfrentarme a la vida, quien hizo que la lectura y también la escritura me fascinaran desde pequeña, quien me enseñó tantas y tantas cosas que ahora no podría ni enumerarlas... y siempre lo hiciste con una sonrisa, y haciendo que incluso cuando iba a verte llorando acabara sonriendo.
Por ti, por la persona que más he admirado, admiro y admiraré nunca. Por la persona que hizo que mi vocación fueran las letras, que los idiomas formaran parte de mis sueños.
Por ti y para ti, porque nunca dejaré de esforzarme si así tengo tranquila la conciencia... porque cuando te marchaste dejaste una huella en mi corazón que sigue indeleble, y porque si bien no lloré lo que la niña de diez años pedía, sí me marcaste un objetivo en la vida. Perseverar y nunca, nunca olvidarte.
Por ti, que echo cada día más de menos... Te necesito. Te quiero. Y te recuerdo.