viernes, 24 de septiembre de 2010

Fantasía o realidad

Noche cerrada junto al mar, oigo el rumor de las olas y creo que susurran las lágrimas que ya no salen de mis ojos. Es la noche de los sentidos, aquella en la que ya no hay luz al final del túnel, ni alegres voces que me dibujen una sonrisa, ni tu olor evocado por la brisa del mar junto al que te conocí.
Estoy sentada en la arena, tratando de encontrar entre los granos algo que te traiga de vuelta a mi lado y en su lugar sólo hallo recuerdos que hacen resbalar lágrimas por mis mejillas, mejillas en las que no hace mucho podía dibujar el sonrojo típico de la inocencia cogida en falta, de las miradas furtivas que te dedicaba.
Veo la playa y en cada matiz te encuentro representado, a ti, que con tu melódica voz pronunciaste mi nombre con una intensidad que jamás había conocido y que nunca podré olvidar. No sé si lo sabes, pero aunque no lo quieras, formas parte de mí.
Lo supe desde el momento en que te conocí, momento en el que tus ojos vivarachos se cruzaron con los míos e hicieron que esta playa que ahora nos acoge a tu recuerdo y a mí quedara prendada por tus encantos.
Y en esta eterna noche me queda sólo la esperanza de que vuelvas, de que encuentres alguna razón para reunirte con los pedazos de este corazón que laten sin sentido antes de que su ritmo decelere hasta detenerse.
El rumor de las olas me evoca tu risa, ¿lo sabías?


Y ese rumor me induce a un sueño, plácido y tormentoso al mismo tiempo, por contradictorio que suene.
[...]
Puedo ver un rayo de sol dibujando tus facciones, lo hace con tanta delicadeza que temo moverme por si mi sombra estropea tan bello efecto. De pronto, oigo tu voz, soñolienta en la mañana y natural como la hierba que nos rodea hasta más allá de donde me alcanza la vista. Te giras y me ves sonriéndote embelesada.
- ¿Cuánto llevas así?
- No lo sé. Pierdo la noción del tiempo cuando estoy a tu lado - te respondo mientras nos levantamos suavemente, con temor de romper el encanto de nuestra primera noche juntos. - Gracias.
Me miras con tus ojos oscuros, esos que sabes que me dejan sin palabras.
- No habría sido posible sin ti - me contestas.
De pronto, vemos como un pájaro inicia un baile de cortejo a una hembra. Cruzamos una mirada y sin mediar palabra, juntamos nuestros cuerpos hasta que se hacen uno.
Con fuerza, pero sin brutalidad, te siento de nuevo dentro de mí, y deseo que este momento nunca se acabe, que nadie se acuerde de que hemos desaparecido y nos dejen disfrutar de este amor que tanto ha tardado en hacerse real.
Abro los ojos y comprendo todo lo que hasta ahora nunca había imaginado, que esto no acabará mientras la pasión sobreviva a la rutina y a quienes quieran separarnos. Sin saber por qué noto los pies húmedos, me asusto y veo como te alejas de mi lado.
- No... no te vayas. Sin ti no soy nada.
[...]
Me he quedado dormida evocándote en sueños, y ahora me doy cuenta de que la marea ha subido durante la noche y me ha empapado los pies.
Haciendo caso omiso a este pequeño inciso de la noche de mis recuerdos, trato de volver a dormir. No puedo volver envuelta en lágrimas de madrugada a casa.

3 comentarios:

  1. Ya te comenté en el foro que me gustó mucho, manita =)

    Besotes^^

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  2. Desaparecida!!
    Quiero hablar contigo! Y no te pilló nunca...

    Es un texto precioso, que me ha encogido el estómago.

    Sonríe, que como te he dicho alguna vez, te lo mereces como nadie.

    1Beso, y quizá encuentres en la arena de nuevo aquello que te devuelva la risa, y la suya ;)

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  3. Un gusto inmenso regresar por tu espacio, después de mucho tiempo de ausencia..



    De regreso espero ponerme al día ..

    Un abrazo
    Con mis
    Saludos fraternos de siempre..

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.