viernes, 30 de diciembre de 2011

Libros 2011

Otro año termina y, con él, también lo hace la lista de libros leídos durante este 2011. Son menos que en 2009 y 2010, y mis motivos he tenido para que así sea.

No tengo mucho más que decir... Salvo que los tres primeros no me gustaron (la traducción me puso de los nervios) y que recomiendo el 7, el 8, el 17, el 18, el 23 y el 29.


01. Entre limones - Chris Stewart
02. El loro en el limonero - Chris Stewart
03. Tres maneras de volcar un barco - Chris Stewart
04. Las luces de septiembre - Carlos Ruiz Zafón
05. Mariners que solquen el cel - Vicent J. Martínez
06. Los gritos del pasado - Camilla Läckberg
07. La ladrona de libros - Markus Zusak
08. El bolígrafo de gel verde - Eloy Moreno
09. Diccionari per a ociosos - Joan Fuster
10. La mecánica del corazón - Mathias Malzieu
11. Le mystère de la chambre jaune - Gaston Leroux
12. The Canterville ghost - Oscar Wilde
13. Harry Potter y la piedra filosofal - J.K. Rowling
14. Harry Potter y la cámara de los secretos - J.K. Rowling
15. Harry Potter y el prisionero de Azkaban - J.K. Rowling
16. Harry Potter y el cáliz de fuego - J.K. Rowling
17. Aurora boreal - Asa Larsson
18. La chica Einstein - Philip Sington
19. El desenllaç - Lourdes Boïgues
20. Las cosas que no nos dijimos - Marc Levy
21. Como agua para chocolate - Laura Esquivel
22. Diez negritos - Agatha Christie
23. Sashenka - Simon Montefiore
24. El fuego - Katherine Neville
25. La hermana pequeña - Raymond Chandler
26. La bicicleta estàtica - Sergi Pàmies
27. Harry Potter y el misterio del príncipe - J.K. Rowling
28. Las hijas del frío - Camilla Läckberg
29. Donde los árboles cantan - Laura Gallego García
30. The Remains of the Day - Kazuo Ishiguro

martes, 6 de diciembre de 2011

Deseos

Deseaba que fueras tú. Lo deseaba con toda mi alma desde que el alba se abría paso en la penumbra hasta que el último rayo de sol hacía que mis lágrimas brillaran. No te preocupes, en aquel momento el llanto era de felicidad, de gozo y de una alegría que creí nunca llegaría a conocer.
Deseaba que fuera una caricia tuya al rozar las pecas de mi cara la que me despertara cada mañana.
Deseaba que fuera tu voz la última que oyera antes de cerrar los ojos cada noche, la que me guiara en sueños y me evitara las pesadillas.
Deseaba no tener que imaginarte en el rostro de los desconocidos que me cruzaba por la calle, porque todos tenían algo que me recordaba a ti, pero... no eras tú. 
Deseaba tenerte a mi lado cuando te necesitara y que me abrazaras cuando las fuerzas me flaquearan.

Deseaba... y todavía deseo que seas tú el que me descubras el mundo, el que me abra la ventana de la libertad y me enseñe cuán bonitos son los colores del cielo al atardecer. Deseo tumbarme en la arena contigo, mirar a las nubes e imaginar juntos historias hasta que se nos agoten las ideas.
Deseo perderme en tus ojos y leer en tu alma, no dejar que nada te dañe y sentirme segura a tu lado.


Deseo no tener que soñar despierta porque no estás aquí, deseo que esto no sean deseos de cosas imposibles. Deseo que nunca me dejes sola, porque, sobre todo, te deseo a ti.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Déjame sentirte. Déjame soñarte

Parece increíble cómo te noto de cerca. Superando mis miedos pasados me acerco a ti. Me respondes estando aún más cercano, me das cobijo entre tus brazos y algo me dice que nunca te irás.

Te siento, tu piel es caliente y contrasta con el frío de la mía. Nunca había conocido a nadie con tanta profundidad. Temo perder el control de mis emociones. Poco a poco va naciendo en mi interior un fuego que acaba con los restos de hielo que quedaban sobre mi corazón, restos de la era glacial.
Donde antes hubo una tierra yerma ahora brota la más variada vegetación. Flores de muy diferente aspecto extienden su manto multicolor ante mis ojos... Me son desconocidas, pero no lo son tanto porque tú sí sabes cuáles son y, lo más importante, por qué están ahí.
Nos tumbamos junto a ellas y me cuentas una historia que escucho embelesada, pero soy incapaz de repetir. En mi mente aparecen mil escenas improvisadas que sueñan con beber de tus labios en un beso infinito mientras la luz del crepúsculo baña nuestros cuerpos con sus millones de matices de luz y color.

No pienso más y te beso. Me deleito explorando tus labios con los míos, nuestras lenguas hacen lo propio. Mmm... se me hizo extraño ese "nuestras". Yo, acostumbrada a ser un alma solitaria, me veo de pronto reflejada en tus cálidos ojos. Y, en medio de nuestro beso, sonrío por dentro y por fuera.

Es un sueño, me repito. Aún así, la sonrisa no desaparece de mi cara. Porque los sueños existen para que los hagamos reales, ¿o no?

viernes, 18 de noviembre de 2011

Versatile Blogger Award

Como se suele decir, más vale tarde que nunca, así que bastantes días después de recibir este premio me dispongo a agradecerlo.

No soy buena para dar las gracias, siempre caigo en tópicos, pero espero que el caballero que ha tenido a bien otorgarme el galardón sepa entender mis silencios.
¿Quién es? ¡Soy yo! ¿Qué vienes a buscar? ¡A ti! [...] Alejandro, alma de Un lugar como cualquier otro, blog que merece la pena visitar si lo que te interesa es conocer curiosidades sobre las lenguas extranjeras (por nombrar un aspecto interesante).

Agradezco que pensara en mí a la hora de hacer su lista de blogs, pero da la casualidad que ha ido a elegir el momento de mayor sequía en los tres años de vida de este, mi espacio...

Intentaré reformarme en cuanto acabe esta entrada. Así que... gracias de nuevo y paso al punto siguiente:

domingo, 13 de noviembre de 2011

Desde mi nube

Texto inspirado en esta foto
Despistada, atolondrada, distraída, alucinada... voy por una calle de la ciudad sin prestar atención a cada paso que doy y, mucho menos, a los que dejo atrás. Por primera vez en años tengo a dónde ir y, por esa razón, al final los paseos los doy en nube. ¿Así quién se va a preocupar de por dónde pisa?
Paseos en nube, con los rayos del sol como compañeros y las gotitas de vapor de agua empañándome los cristales de las gafas. Los pájaros trinando a mi lado melodías nunca oídas, ofreciéndome la visión de un vuelo placentero por paisajes nunca explorados.
Libertad es mi amiga, felicidad mi confesora y jovialidad mi guía. Todas juntas hacen que una sonrisa más amplia que un arco iris se dibuje en mi rostro. Mi nube nunca se confunde de camino, siempre sabe cómo llegar a su destino.
De pronto, noto como alguien me toca al hombro:
-¡Niña, que te van a atropellar! ¡Mira a ver por dónde vas!
-Ya lo sé, señor. Pero se equivoca, llegaré sana y salva; tengo un ángel de la guarda que me cubre las espaldas.
Tras esto, se aleja murmurando: "Juventud de hoy en día". El pobre infeliz no cree en las palabras que acabo de decirle; es más, piensa que estoy a su lado mientras lo miro desde lo alto de mi nube.





P.D.: Sigo pareciendo una desagradecida (a la posdata de la entrada anterior me remito), pero no sé cómo agradecer el premio, no me salen las palabras.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Caminante


¿Qué es caminar?
Una expresión de uno mismo en movimiento, 
la energía que mueve nuestras piernas y también nuestro corazón.
Bum, late una vez.
Bum, paso hacia adelante, un paso por y para la vida,
un paseo hacia el bienestar.

[Texto: propio
Caligrafía: mi madre]

Por presentar algo que resucite un poco este blog, subo una fotografía del caligrama realizado en colaboración entre mi madre y yo.


PD: Tengo pendiente una entrada sobre el premio que recibí en Un lugar como cualquier otro (No lo olvido y, mientras decido cómo plantear mi respuesta, recomiendo encarecidamente la visita al blog citado :D).

viernes, 23 de septiembre de 2011

Después del último adiós

Desde que tengo uso de razón recuerdo haber soñado con el día en que mi príncipe azul vendría a salvarme del tedio que regía mi vida. Lo imaginé de mil maneras, tanto en lo que respecta al físico como en el carácter. Lo dibujé en las noches de insomnio cuando me quedaba mirando embobada la ventana esperando que llegara de un momento a otro. Oí su voz, sentí su olor, lo vi sin siquiera conocerlo.
Un día llegó. Se presentó sin previo aviso y supe que él era esa persona con la que siempre había deseado estar, el protagonista de mi vida. Se acercó al castillo montado en un corcel de crines negras como la noche, cabalgando sin casi hacer ruido. Pero lo vi.
Desde ese momento mi vida cambió completamente. Viví para él, me volqué en buscar su felicidad... olvidando por el camino quién era yo. No volví a ser la misma, la princesa mimada desapareció poco a poco para dar lugar a una joven sumisa pero ingenua al mismo tiempo.
Pasaron los meses y lo seguí hasta los confines del mundo conocido. Él me sabía suya, no en vano caminaba por donde él, respiraba su aire y dormía sus noches. Me convertí en su sombra sin que él mostrara signos de hacer lo propio conmigo. No, yo no significaba nada para él.
Un día desperté y me di cuenta de que ya no estaba allí. Infeliz de mí lloré su ausencia durante centenares de jornadas, rememoré los momentos que habíamos pasado juntos y me herí física y psicológicamente hasta caer desfallecida. Morí cada día un poco más, creía que ese era mi fin... deseaba que ese fuera mi fin.
Tantas fueron las noches que pasé evocando su nombre que un día dejó de tener sentido para mí. Sólo en ese momento abrí los ojos y por fin pude ver la realidad tal y como era... sin disfraces, sin tapujos.
Desde entonces, voy sin rumbo fijo, disfrutando, diciéndome: 
Ahora es el momento de ser feliz.
Y, por fin, VIVO.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Se abre el telón

Se abre el telón. Aparece en una esquina una niña pequeña, agazapada, parece que no se da cuenta de que es la protagonista de la obra. No hace nada, tan solo está quieta dejando que pase el tiempo. No quiere que este la dañe con sus zarpas, no quiere que él la perciba.
Un minuto sigue al otro y la criatura sigue allí, inmóvil. De pronto, otro personaje entra en escena. Lleva una extraña máscara que cubre parte de sus facciones angulosas, se diría que es un esqueleto andante si no fuera porque la desnudez que apenas cubre con una sábana deja ver una piel casi traslúcida. La niña lo observa desde el otro lado del escenario. En su mirada se dibuja una expresión que entremezcla el asombro y el más puro terror.
La extraña figura avanza paso a paso hacia ella. Entonces, toda la quietud se transforma en un remolino de acción. La niña se levanta de un salto y corre hacia el fondo de la escena, donde hay una parte del decorado tras la cual se puede esconder. En efecto, allí se oculta.
Nadie en la sala entiende nada. Ni quiénes son aquellos dos personajes, ni cuál es su función en el todo.
El esqueleto andante no se queda atrás y persigue a la cría -quién, de pronto, ya no parece tan niña-, esta vuelve a tomar la delantera y se dirige al patio de butacas. Un par de personas se muestra molesto y algo agitado ante la intromisión, nadie avisó de que fuera necesaria su interacción.
Esto no acaba aquí y la carrera se sucede por el largo y ancho del teatro. Pero lo que nadie ha visto aún es que en el escenario han ido apareciendo más y más personajes, todos casi o tan demacrados como el extraño que sigue a la chica.
Llegado el momento, al verse rodeada de los fantasmas del pasado, la joven se para y se deja arrollar por todas sus pesadillas hechas realidad. A la desesperada, pregunta:
- ¿Qué pretendéis hacer conmigo?
- Enfrentarte a tu pasado - le responde la silueta que tiene más cerca de su oído, quien tiene el aire de un anciano decrépito-. Siempre nos has estado huyendo, pero por el camino te has olvidado de vivir. Te ha llegado la hora.
Un escalofrío recorre la espina dorsal de la chica, quien se desploma en mitad del escenario. El resto la coge y la lleva hasta que todos juntos hacen mutis por la izquierda. Nadie vuelve. Nadie aplaude. Nadie respira, las imágenes que acaban de ver les han sobrecogido.

Pocos minutos después, se apagan las luces que iluminaban de forma tenue el escenario y, en su lugar, se encienden unas que señalan un camino que lleva a la salida. En orden, sin prisa pero sin pausa, el público sale. Siguen sin entender qué acaba de pasar ante sus ojos.

Nadie ha entendido el mensaje. Nadie salvo una mujer que ha sabido comprender que la muchacha protagonista siempre huía porque no tenía nadie en quien apoyarse, ni siquiera en mitad del acto ha habido algún valiente que le ofreciera un poco de ayuda para salir del agujero, del miedo al paso.
¿Por qué lo sabe? Tiene sus razones...

lunes, 22 de agosto de 2011

Tres años

Parece mentira, pero ya hace tres años que comencé mi camino por la blogosfera. Camino lleno de baches, de terrenos baldíos y de amplias y ambiciosas esplanadas que esperaban ser llenadas de letras.

Tres años en los que mi forma de escribir ha cambiado bastante, pero mi forma de ser lo ha hecho mucho. Han pasado muchas cosas desde la primera vez que me puse frente a una pantalla de ordenador y decidí que el aroma de azahar guiaría mis letras.

En aquel momento era una niña con miedo a comenzar el instituto, ignorante de los cambios que eso produciría en mí. Decenas de textos muestran cómo me sentí en esos días. Centenas de ellos os han dejado ver quién soy más allá de la realidad física.

Espero que esto no acabe aquí... Seguís siendo bienvenidos.

martes, 14 de junio de 2011

Días de verano

Cuesta abajo, sin frenos. Soltando las manos, dejando que el aire acaricie mi rostro.
La bicicleta acelera, la brisa alborota mi cabello y hace que este me haga cosquillas en la nuca.
Un pequeño insecto aterriza en el cristal derecho de mis gafas y sale despedido en una fracción de segundo, en este momento agradezco llevarlas puestas.
Paso junto a una fuente que, de pleno, me empapa. Noto cómo la ropa se pega levemente a mi cuerpo, el frescor invade mis sentidos.
Unos niños aparecen a mi lado con una pelota. Por un momento me asusto, temo atropellarlos. Observo más tranquila cómo se quedan parados a un lado del camino mientras ruedo a toda velocidad con una sonrisa en los labios.cordonde
Porque sí, soy plenamente feliz, me siento libre mientras veo el sol caer con el crepúsculo. El camino es interminable, las dos ruedas siguen desfilando y haciendo un surco a su paso entre la gravilla. Una pequeña piedrecilla me salpica cuando paso por encima de ella; esquivo una mayor con un leve cambio de dirección.
A lo lejos veo una construcción blanca de dos pisos. Bajo los pies para ir reduciendo la marcha. Se levanta una pequeña nube de polvo que seguro termina por marcar los bajos de los pantalones y los cordones de las zapatillas, tan blancos que estaban esta mañana.

He llegado a casa con las estrellas. Días de verano.

lunes, 30 de mayo de 2011

Falsas apariencias

Ves una foto de no sé qué año en la que apareces no recuerdas dónde junto a una niña de la que apenas recuerdas su nombre. ¿Era María? ¿Tal vez Marta?
Te das cuenta de cuán efímeros son los momentos y de cuán poco los vives. Porque mientras piensas esto, miles de cosas están pasando ante tus ojos sin que quieras -o puedas- verlo. Al final nada queda para la posteridad... triste, ¿no?
Se dibuja en tu rostro una mueca al pensar en cómo las personas cada vez sabemos menos las unas de las otras. Y te planteas una incógnita... ¿realmente nos queremos conocer?
En este instante te sientes inmensamente desolado al apreciar que de la gente que te rodea no sabes más que el nombre y cuatro datos banales. Al final solo quedan las apariencias... falsas apariencias.
Aunque te paras a pensar y sabes que muchas de esas cosas que pasan por tu cabeza no querrías que nadie más las supiera... ¡Sonaría tan estúpido! Pero tampoco crees acertado que la gente solo se guíe por lo que piense nada más conocerte... al final esto es tan estúpido como lo anterior.

Incluso puede que, por más descabellado que suene, tal vez no fuera mala idea ir por la calle con carteles donde expresáramos lo que sentimos. Así sería más fácil decir "Te quiero", por ejemplo. Aunque, claro, caeríamos en una banalización aún mayor de la expresión. No, no es buena idea.

Te planteas una posible solución tras otra y descubres que ninguna es factible, pero sigues sin rendirte ante la evidencia, quieres conocer más a tus amigos, más a tu familia y más a tu entorno. Por lo menos, que tu existencia tenga sentido. No quieres que se sientan solos. Vas a tratar de introducirte en sus laberintos personales. No vas a permitir que se pierdan como tantos otros.

Es hora de ir más allá de las falsas apariencias. De decir lo que sentimos. De creer en lo que somos.

jueves, 26 de mayo de 2011

Otra copa más

Alcohol en sangre. Una noche más, se repite la misma tónica. Beber y beber para no pensar. Reírse de uno mismo y de todo para no echar a llorar.
Una borrachera más y unos litros menos de dignidad. Sentir que las brújulas han dejado de señalar el norte y que los principios han dejado de tener valor.
¿Quién soy? ¿En qué me he convertido? Pensamientos que fluirán libres cuando los efectos se pasen. Lo sé, lo sabes, lo sabe... todos los sabemos, pero eso no cambiará nada.
Otra copa más, otro sueño menos. ¿Qué más da? Realmente nada importa cuando no encuentras una razón para seguir buscándole el sentido a la vida.
De pronto, te das cuenta de que ya no eres más que una marioneta de la sociedad. Triste sociedad. Triste realidad.

lunes, 16 de mayo de 2011

Embriaguez


Respira.
Un nuevo día se alza en el horizonte. Hoy hay una nueva razón por la que vivir.
Nada.
Sigue siempre tus instintos, lo que mueve a tu corazón. No dejes que nadie decida tu vida.
Avanza.
Cuando todo te parezca oscuro, mira el sol y observa cómo sigue brillando. Mira a tu alrededor y verás que no estás solo.
Sal a la superficie.
Un océano se extiende ante tus ojos. Sonríe y piensa en todos los que han quedado atrás.
No llores.
Lo que nunca sucedió no tiene razón de ser, alégrate por haberlo vivido. Todo pasa (o no) por algo.
Escapa.
Nunca olvides quién eres, nada hasta el fin del mundo. Eres libre y siempre lo serás.
Sueña.
Da igual despierto o dormido. Ilusiónate y embriágate de mar, de aire… de vida.

jueves, 21 de abril de 2011

Amanecer de sensaciones

Nunca vio el amanecer, mas esto no le impidió sentir la fuerza del sol cada mañana. Sus ojos nunca vieron la luz, pero sin embargo, llegó mucho más lejos que aquellos poseedores de los cinco sentidos.
Bien mirado, ella también tenía cinco sentidos, pues si bien había sido privada de la vista, tenía otras maneras de recibir estímulos del mundo y una intuición que muchos hubieran querido para ellos.
Desde pequeña luchó por ser una más, se enfrentó al rechazo cruel de la mayoría y se llevó a cambio a verdaderos amigos. Porque aquellos que resistieron a su lado en todo momento son los que se deben llamar amigos.
Ellos decían que los amaneceres a su lado tenían mayor encanto, solo ella era capaz de describir con palabras las sensaciones que la salida del sol le producían: el calor sobre los párpados, el aroma de la arena mojada, el murmullo de las olas del mar que nunca vio. Nunca vio el amanecer con sus ojos, pero lo vio con su corazón.
Su corazón. Su perdición. Porque aunque nunca fue capaz de formarse una imagen real, día a día creó un ideal formando un puzzle con su voz, con el timbre de su risa y con las palabras que le dedicaba. Palabras que ella creyó inocentes en lugar de hirientes... el amor fue más ciego que nunca. Llegó un momento en que comenzó a depender de su presencia, en que el tiempo solo tenía sentido si él estaba ahí... y hubo un día en el que nunca más estuvo.
Vagó sin rumbo por las calles, a tientas por la vida y... un día dejó de vivir. Se dijo que había cruzado por un lugar equivocado, pero sus amigos nunca se lo creyeron. Se dejó morir, porque sin corazón no se puede continuar y el suyo estaba hecho pedazos. Se fue sin ver nunca cumplidos sus sueños, palpándolos levemente y obligándose a dejarlos ir.
Hoy sus amigos quisieron homenajearla... fueron a ver el amanecer con los ojos cerrados. Sintieron algo mágico, la sintieron a su lado.

viernes, 15 de abril de 2011

Por vía 1: Desesperación

Solo cinco minutos más para que él llegue. Cinco minutos y meses de añoranza, de lágrimas en la almohada y de llamadas interminables habrán pasado a la historia. Alba no puede creer que por fin vaya a verle y está tremendamente nerviosa. Se ha arreglado para él: la minifalda que sabe que adora, la blusa que él le regaló y, para enmarcar sus rasgos, se ha recogido la melena en dos trenzas.

Quedan cuatro minutos. El tiempo se le hace eterno y mira impaciente la pantalla que anuncia la llegada del tren que procede de la estación Barcelona-Sants. Barcelona… ella nunca ha estado allí. ¡Ya está! Le pedirá que la lleve en el próximo viaje que hagan juntos.

Tres minutos. Alba anhela volver a sentirse segura a su lado, oler su perfume… ¿se habrá puesto el que ella le regaló? Aunque, quizá ya se le haya agotado. Al fin y al cabo, ocho meses dan para mucho. ¡Caray! ¡Ocho meses sin verse! Desde que él se fue de beca Erasmus a Ámsterdam no había vuelto a verle. Ella quería haberlo visitado, pero últimamente, no podía gastar ni un euro más de los necesarios… ¡maldito dinero! Siempre por medio.

Dos minutos. El corazón late desesperado. El tablón anuncia que el tren llegará a tiempo. ¿Es aquello que se ve al fondo? ¡Por fin! Van a tener mucho que contarse, tantos meses separados dan para muchas cosas. Ella finalmente se ha independizado y van a poder tener su nidito de amor. Bueno… siempre que los compañeros de piso les dejen intimidad. Eso sí, ella ya les ha puesto al día sobre cómo es Erik y de las ganas que tiene de verlo.

Un minuto. Sí, es ese tren que ahora entra el que la va a permitir ver a su otra mitad. Alba se va imaginando cómo va a ser el primer abrazo que se den… cómo él la va a rodear con sus brazos fuertes y la va a hacer sentirse protegida. Está viendo ya sus ojos ante los suyos propios… ama el calor que emanan sus ojos marrones. No puede creerse que haya gente que diga que los ojos azules o verdes son más bonitos. Ella no cambiaría los brillantes ojos castaños de Erik por los de nadie.


domingo, 10 de abril de 2011

El otro lado del andén

¿Merece la pena seguir desviviéndose por alguien que la dejó abandonada en el andén de una estación? Esta es la pregunta, entre otras muchas, que se hace Alba cuando (des)espera la llegada de su novio por las calles de Valencia.
¿Por qué nunca llegó?

Descubre la verdad de una historia que quizá te toque de cerca desde la mirada que se queda en el otro lado del andén.

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Os presento la que está siendo mi primera historia "larga" (supongo que si esto fuera cine la llamaría mediometraje). Aún no está totalmente escrita, pero tengo la esperanza de que el hecho de estar publicándola por aquí me anime a escribirla más rápido y a que no se me cuelen demasiados detalles personales.

Espero que os guste. Toda crítica es bienvenida.

Un abrazo,
Sandra

PD: Las partes de esta historia se publicarán con la etiqueta EOLDA ;)

jueves, 24 de marzo de 2011

La muerte de un sueño

 Imagen de retrorocker

Cuando un sueño muere, la oscuridad queda como única compañera. Después, puede venir la locura o simplemente la nada. Porque, sin sueños no somos nadie... o eso me pasa a mí.
No me gusta admitir que en estos últimos tiempos mis ojos están bañados en lágrimas más de lo que acostumbraban, que envidio los momentos de la infancia en que reía y parloteaba inocentemente... donde los sueños eran cuentos de hadas y su protagonista, la princesa que siempre comía perdices al final de los mismos.
Pero ahora ya no queda nada de eso, nada queda de mí. Mis sueños de niñez hace mucho que se desvanecieron y, poco a poco, fueron siendo desplazados por los de una adolescente incipiente que poco sabía lo que le iba a deparar la vida. Y llegó el día en que comenzó a soñar despierta, en que su mente se abstraía hasta el límite de lo inimaginable y sus ojos brillaban ausentes cuando alguien trataba de adivinar qué procesos mentales estaban produciendo esa ensoñación. Sonreía embobada y sus mejillas se arrebolaban cuando alguien se lo hacía notar.
Pero, todo lo que sube tiene que bajar y los sueños, si no se cumplen, se rompen... y cuando se rompen, dejan a su portadora hecha un despojo de sí misma que desearía morir antes que seguir viviendo en un mundo sin ilusión.
Esto... es lo que me pasa, la razón por la que mis ojos lloran y anhelan tiempos perdidos. Mi razón de ser se evaporó como la fragancia de una flor de azahar y, no dejó fruto a su paso. Tan solo una huella y una herida difícil de cicatrizar.

sábado, 5 de marzo de 2011

Víspera de tormenta



Nubarrones enturbian días de paz, la claridad desaparece de la fingida calma. Todo se agita y un viento voraz arranca a su paso la piel que cubría las heridas.

Y la herida vuelve a sangrar. Tan fuertemente como siempre, en realidad nunca se cerró.

Un grito ahogado se queda en mi garganta. Es dolor... el dolor reprimido que, llegado un momento, sale a la luz.

Un trueno se oye allá afuera. Comienza a llover. Las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos, resbalan por mis mejillas y se pierden en las ropas. Me siento débil, muy débil. Una niña pequeña con mucho miedo.

La sangre sigue brotando, no soy capaz de ponerme freno. Es superior a mis fuerzas, tengo miedo de llegar a ver una cicatriz donde ahora se encuentra esta herida que sigue inflamada.

Me tomo algo para el dolor. Es un simple placebo que ya, por la costumbre, no hace efecto. El viento aúlla y otro nuevo grito se para en mi garganta...

Pero no, no lo diré.

sábado, 26 de febrero de 2011

Terrores nocturnos


Noche oscura. Se ha ido la luz y me muero de miedo en un callejón de vuelta a casa. De pronto, oigo pasos a mi espalda, alguien se acerca. Busco desesperadamente un lugar donde cobijarme; mientras tanto, noto un aliento cálido sobre la nuca.
Empiezo a caminar a más velocidad, el corazón bombea sangre con virulencia; corro, jadeo y no encuentro el modo de llegar a casa.
Pero sigo sin estar sola, quien me sigue ha imitado mi ritmo y me pisa los talones. Tengo mucho miedo y no me atrevo ni a girarme. ¿Quién será? ¿Qué motivos tiene para perseguirme?
Salgo del callejón y me encuentro sin salida, me equivoqué de camino. ¡Maldita sea! Tendré que enfrentarme a la sensación que paraliza mis sentidos y plantarle cara a lo desconocido.
Llego a la pared y me arrimo mucho a ella, por si existe la posibilidad de esconderme entre las sombras, temo que los temblores que recorren todas las terminaciones nerviosas me delaten. Aguanto como puedo la respiración, siento que me falta el aire en los pulmones.
Tanto aguanto que comienzo a marearme. Pero en ese momento noto que mi acompañante está a mi lado. Casi ni me tengo en pie del miedo que estoy pasando. Quiero huir, pero mi cuerpo no responde. 
Entonces, oigo tu voz. Es dulce, melodiosa, cálida y acogedora:
- Tranquila, no huyas. Soy yo.
Parece de pronto que la penumbra se aclara. O quizá soy yo que me he tranquilizado al tenerte a mi lado. Ahora los únicos nervios que siento son los producidos por las familiares mariposas que han despertado de su letargo y vuelan libremente por mi estómago. No me atrevo ni a decirte cuánto te he echado de menos.
- He pasado mucho miedo... - te confieso.
- Ya no temas, todo ha pasado. Ven conmigo. - me dices en tanto que noto como tus brazos se ciernen en torno a mi frágil cuerpo.
Me sobreviene el miedo de que todo esto sea solo un sueño, un producto de mi imaginación. Pero prefiero pensar que no lo es y, aunque sea por un segundo, quiero parar el mundo; tomar el control y olvidarme de todo
.

sábado, 5 de febrero de 2011

El rey de la sabana



Eres el rey de la sabana, lo sabes. Tu porte majestuoso y tu melena al sol no pueden pertenecer a cualquier animal, solo al más fuerte, solo al más distinguido de entre los presentes.
Tu padre era, como tú, el líder de la manada; ambos dos conocéis las estrategias para gobernar, para hacer que todos acaten tus órdenes y que un único rugido apacigüe incluso la más exacerbada pelea. Pero, es simplemente fachada, en el fondo no eres como él.
Pese a tu fuerza, eres débil de espíritu. Te fustigas al darte cuenta de que, por más alto que llegues, nunca serás feliz. Dejaste pasar tu oportunidad por creer que era lo más oportuno y ahora lo pagas caro. Jamás alcanzarás la plenitud de tus predecesores y eso te lastima, te hiere en tu orgullo de león.
De pronto, una imagen viene a tu cabeza: recuerdas aquella joven leona que te cautivó desde el momento en que la conociste. Tenía algo que hacía que tú, uno de los más distinguidos de la manada, cayera rendido a sus pies, aunque nunca supiste qué. Intentaste conocerla y, poco a poco, ella se dejó adular por tus intenciones. Pasasteis buenos momentos juntos, acabaste de madurar a su lado, pero... tus obligaciones eran demasiado poderosas y terminaste por alejarte de ella para siempre. Dolor y tristeza también para siempre en tu corazón.
Y, desde entonces, no se conoce a nadie que realmente haya llegado a conquistarte. Tienes una familia fiel a tu lado, se te acercan los pequeños cachorros de la última camada y les ofreces tu instinto paterno. Pero sabes mejor que nadie que vives en una farsa, que la echas de menos y, por más que pase el tiempo, siempre la recordarás.
¡Oh, pobre león! Quisiste llegar alto y por el camino te olvidaste de ti mismo. Ojalá algún día puedas llegar a perdonarte y a saber pasar página.
¡Ánimo, pequeña gran fiera! Sé tú mismo, no olvides quién eres.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Libertades

Aún recuerdo ese día en el que, después de mucho vacilar y buscar la mejor oportunidad para confesarte mis sentimientos, te miré a los ojos y con una débil voz, empecé:
- Y hoy... otro día más en la eternidad de la desesperación, en la desesperanza de lo cotidiano y en la rutina de lo monótono. Pero, entre todo esto, sigo viendo una luz al final del túnel, un rayo de sol que ni el nubarrón más oscuro consigue ocultar en su totalidad. ¿Aún no lo sabes? Te haces de rogar... pues bien, ese motivo de alegría eres tú.
- ¿Yo? ¿Por qué?
- Por ser tú. Nada más. Por hacerme sonreír en los días tristes y animarme cuando necesitaba una mano amiga. Porque desde que te conocí, nada volvió a ser igual.
- ...
Nada en mi vida es libre, todo lo que he hecho ha sido para acercarme a ti.
- ¿Qué quieres decir?
- De acuerdo, me dejaré de metáforas. Quiero decirte que te necesito en mi vida, que eres lo más especial que me ha pasado nunca... que te quiero como nunca he querido a nadie. Es más, no te quiero, te amo.
Tu silencio me dejó muda, me hizo temer lo peor...
- ¿No tienes nada que decir?
- No puedo decir nada ante eso. No pretendas tampoco que te conteste, las palabras no son mi fuerte.
- Ya veo que me equivoqué al entregarte mi corazón... lo siento. No volveré a decirte nada, trataré de olvidarte.
Pero lo que nunca, jamás, hubiera alcanzado a imaginar fue cómo, cuando ya me alejaba de tu lado, me tomaste por el hombro y... me dijiste:
- Lo siento, pero no puedo contestarte. Déjalo así.
- ... 
Supongo que solo me queda decirte que gracias por haber hecho más llevaderos estos años a tu lado. Ahora, que ya no sé si nos volveremos a ver, mi vida ha perdido el sentido. Ya no queda nada de aquella que fui, maduré, me hice insensible al amor. Soy fría y, quizá también, calculadora. Me cambiaste y, a tu marcha, te llevaste todo lo bueno que había en mí. Y lo que más me duele es saber que nunca te llegaré a odiar... aunque, a estas alturas, todo me es indiferente.
Si vuelves, no quiero saber nada de ti. No quiero que me vuelvas a hacer daño. Espero que lo entiendas.

miércoles, 12 de enero de 2011

Esperanzas


En medio de la oscuridad más absoluta, de pronto, apareció una luz muy tenue. Y, de esa claridad nació la respuesta a todo: No darse nunca por vencido, seguir siempre al corazón para así poder llegar algún día a conocer algo parecido a la felicidad. 
Esto me dio la esperanza que necesitaba para seguir teniendo aunque sea una ínfima posibilidad de no perder la razón en busca de las causas perdidas. La esperanza que queda después de tantos días de silencio y que, como la luz en la oscuridad, va abriéndose poco a poco paso y me permite creer en un mundo donde también yo tengo una oportunidad.
Ahora mismo, solo la esperanza me queda... la idea de que quizá en un futuro no muy lejano mis ojos vuelvan a brillar y mi corazón a latir, que las canciones me traigan algo más que recuerdos difusos del camino que ya recorrí.
Porque de la esperanza puede nacer la mayor de las ilusiones. La cuestión está en no darse nunca por vencido, en perseguir los sueños para que no escapen.


sábado, 1 de enero de 2011

Año Nuevo y...

Ilusiones perdidas en otros tiempos más alegres y una Navidad que cada vez es más atípica. Pocas esperanzas depositadas en el año nuevo y nubes de tormenta que amenazan inundar todo lo que se halle a su paso.
Programas gastados en una televisión que ya no atrapa a nadie y la mirada perdida en un mundo cibernético en el que nada es lo que parece.
Melancolía y nostalgia. Recuerdos y olvido. Miedos y lágrimas.
Un corazón temblando de frío y una llama que ya no caliente, un amor que se enfría.
Necesidad de un abrazo y desazón al percibir no llegará a tiempo.
Hipocresía y 365 nuevas oportunidades de perder la razón.
Días de luces y envoltorios de colores regados con champán.

PD: Falta de inspiración y sentimientos enfrentados.