miércoles, 2 de febrero de 2011

Libertades

Aún recuerdo ese día en el que, después de mucho vacilar y buscar la mejor oportunidad para confesarte mis sentimientos, te miré a los ojos y con una débil voz, empecé:
- Y hoy... otro día más en la eternidad de la desesperación, en la desesperanza de lo cotidiano y en la rutina de lo monótono. Pero, entre todo esto, sigo viendo una luz al final del túnel, un rayo de sol que ni el nubarrón más oscuro consigue ocultar en su totalidad. ¿Aún no lo sabes? Te haces de rogar... pues bien, ese motivo de alegría eres tú.
- ¿Yo? ¿Por qué?
- Por ser tú. Nada más. Por hacerme sonreír en los días tristes y animarme cuando necesitaba una mano amiga. Porque desde que te conocí, nada volvió a ser igual.
- ...
Nada en mi vida es libre, todo lo que he hecho ha sido para acercarme a ti.
- ¿Qué quieres decir?
- De acuerdo, me dejaré de metáforas. Quiero decirte que te necesito en mi vida, que eres lo más especial que me ha pasado nunca... que te quiero como nunca he querido a nadie. Es más, no te quiero, te amo.
Tu silencio me dejó muda, me hizo temer lo peor...
- ¿No tienes nada que decir?
- No puedo decir nada ante eso. No pretendas tampoco que te conteste, las palabras no son mi fuerte.
- Ya veo que me equivoqué al entregarte mi corazón... lo siento. No volveré a decirte nada, trataré de olvidarte.
Pero lo que nunca, jamás, hubiera alcanzado a imaginar fue cómo, cuando ya me alejaba de tu lado, me tomaste por el hombro y... me dijiste:
- Lo siento, pero no puedo contestarte. Déjalo así.
- ... 
Supongo que solo me queda decirte que gracias por haber hecho más llevaderos estos años a tu lado. Ahora, que ya no sé si nos volveremos a ver, mi vida ha perdido el sentido. Ya no queda nada de aquella que fui, maduré, me hice insensible al amor. Soy fría y, quizá también, calculadora. Me cambiaste y, a tu marcha, te llevaste todo lo bueno que había en mí. Y lo que más me duele es saber que nunca te llegaré a odiar... aunque, a estas alturas, todo me es indiferente.
Si vuelves, no quiero saber nada de ti. No quiero que me vuelvas a hacer daño. Espero que lo entiendas.

1 comentario:

  1. Un texto que me ha llegado, manita. Me gustó.

    A ver si hablamos, un beso^^

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.