lunes, 30 de mayo de 2011

Falsas apariencias

Ves una foto de no sé qué año en la que apareces no recuerdas dónde junto a una niña de la que apenas recuerdas su nombre. ¿Era María? ¿Tal vez Marta?
Te das cuenta de cuán efímeros son los momentos y de cuán poco los vives. Porque mientras piensas esto, miles de cosas están pasando ante tus ojos sin que quieras -o puedas- verlo. Al final nada queda para la posteridad... triste, ¿no?
Se dibuja en tu rostro una mueca al pensar en cómo las personas cada vez sabemos menos las unas de las otras. Y te planteas una incógnita... ¿realmente nos queremos conocer?
En este instante te sientes inmensamente desolado al apreciar que de la gente que te rodea no sabes más que el nombre y cuatro datos banales. Al final solo quedan las apariencias... falsas apariencias.
Aunque te paras a pensar y sabes que muchas de esas cosas que pasan por tu cabeza no querrías que nadie más las supiera... ¡Sonaría tan estúpido! Pero tampoco crees acertado que la gente solo se guíe por lo que piense nada más conocerte... al final esto es tan estúpido como lo anterior.

Incluso puede que, por más descabellado que suene, tal vez no fuera mala idea ir por la calle con carteles donde expresáramos lo que sentimos. Así sería más fácil decir "Te quiero", por ejemplo. Aunque, claro, caeríamos en una banalización aún mayor de la expresión. No, no es buena idea.

Te planteas una posible solución tras otra y descubres que ninguna es factible, pero sigues sin rendirte ante la evidencia, quieres conocer más a tus amigos, más a tu familia y más a tu entorno. Por lo menos, que tu existencia tenga sentido. No quieres que se sientan solos. Vas a tratar de introducirte en sus laberintos personales. No vas a permitir que se pierdan como tantos otros.

Es hora de ir más allá de las falsas apariencias. De decir lo que sentimos. De creer en lo que somos.

5 comentarios:

  1. Me gusta :) Es una reflexión interesante, sí ^^

    Besazos manita!! Te quiero mucho^^

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  2. Gracias, manita.
    Yo también te quiero (L)

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  3. Voy a hablar de mí, porque como dijo Unamuno, soy el ejemplo que tengo más a mano!. Me encanta esa frase.
    Y digo que, si me cuesta conocerme a mí misma y a veces me desconcierto... bastante más a los demás.

    Un beso, buen escrito.

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  4. Estoy de acuerdo con tu opinión, a veces ya cuesta conocerse a uno mismo...

    Gracias por pasarte, besos!

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  5. He tenido intenciones por el estilo, pero cuando, tras horas de pensarlas, he ido a ponerlas en práctica me llega la cabeza tanto el ridículo que supondría como la no aceptación de lo querido expresar :/

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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero que lo que hayas leído haya sido de tu agrado.
Un saludo y hasta la próxima.