viernes, 30 de diciembre de 2011

Libros 2011

Otro año termina y, con él, también lo hace la lista de libros leídos durante este 2011. Son menos que en 2009 y 2010, y mis motivos he tenido para que así sea.

No tengo mucho más que decir... Salvo que los tres primeros no me gustaron (la traducción me puso de los nervios) y que recomiendo el 7, el 8, el 17, el 18, el 23 y el 29.


01. Entre limones - Chris Stewart
02. El loro en el limonero - Chris Stewart
03. Tres maneras de volcar un barco - Chris Stewart
04. Las luces de septiembre - Carlos Ruiz Zafón
05. Mariners que solquen el cel - Vicent J. Martínez
06. Los gritos del pasado - Camilla Läckberg
07. La ladrona de libros - Markus Zusak
08. El bolígrafo de gel verde - Eloy Moreno
09. Diccionari per a ociosos - Joan Fuster
10. La mecánica del corazón - Mathias Malzieu
11. Le mystère de la chambre jaune - Gaston Leroux
12. The Canterville ghost - Oscar Wilde
13. Harry Potter y la piedra filosofal - J.K. Rowling
14. Harry Potter y la cámara de los secretos - J.K. Rowling
15. Harry Potter y el prisionero de Azkaban - J.K. Rowling
16. Harry Potter y el cáliz de fuego - J.K. Rowling
17. Aurora boreal - Asa Larsson
18. La chica Einstein - Philip Sington
19. El desenllaç - Lourdes Boïgues
20. Las cosas que no nos dijimos - Marc Levy
21. Como agua para chocolate - Laura Esquivel
22. Diez negritos - Agatha Christie
23. Sashenka - Simon Montefiore
24. El fuego - Katherine Neville
25. La hermana pequeña - Raymond Chandler
26. La bicicleta estàtica - Sergi Pàmies
27. Harry Potter y el misterio del príncipe - J.K. Rowling
28. Las hijas del frío - Camilla Läckberg
29. Donde los árboles cantan - Laura Gallego García
30. The Remains of the Day - Kazuo Ishiguro

martes, 6 de diciembre de 2011

Deseos

Deseaba que fueras tú. Lo deseaba con toda mi alma desde que el alba se abría paso en la penumbra hasta que el último rayo de sol hacía que mis lágrimas brillaran. No te preocupes, en aquel momento el llanto era de felicidad, de gozo y de una alegría que creí nunca llegaría a conocer.
Deseaba que fuera una caricia tuya al rozar las pecas de mi cara la que me despertara cada mañana.
Deseaba que fuera tu voz la última que oyera antes de cerrar los ojos cada noche, la que me guiara en sueños y me evitara las pesadillas.
Deseaba no tener que imaginarte en el rostro de los desconocidos que me cruzaba por la calle, porque todos tenían algo que me recordaba a ti, pero... no eras tú. 
Deseaba tenerte a mi lado cuando te necesitara y que me abrazaras cuando las fuerzas me flaquearan.

Deseaba... y todavía deseo que seas tú el que me descubras el mundo, el que me abra la ventana de la libertad y me enseñe cuán bonitos son los colores del cielo al atardecer. Deseo tumbarme en la arena contigo, mirar a las nubes e imaginar juntos historias hasta que se nos agoten las ideas.
Deseo perderme en tus ojos y leer en tu alma, no dejar que nada te dañe y sentirme segura a tu lado.


Deseo no tener que soñar despierta porque no estás aquí, deseo que esto no sean deseos de cosas imposibles. Deseo que nunca me dejes sola, porque, sobre todo, te deseo a ti.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Déjame sentirte. Déjame soñarte

Parece increíble cómo te noto de cerca. Superando mis miedos pasados me acerco a ti. Me respondes estando aún más cercano, me das cobijo entre tus brazos y algo me dice que nunca te irás.

Te siento, tu piel es caliente y contrasta con el frío de la mía. Nunca había conocido a nadie con tanta profundidad. Temo perder el control de mis emociones. Poco a poco va naciendo en mi interior un fuego que acaba con los restos de hielo que quedaban sobre mi corazón, restos de la era glacial.
Donde antes hubo una tierra yerma ahora brota la más variada vegetación. Flores de muy diferente aspecto extienden su manto multicolor ante mis ojos... Me son desconocidas, pero no lo son tanto porque tú sí sabes cuáles son y, lo más importante, por qué están ahí.
Nos tumbamos junto a ellas y me cuentas una historia que escucho embelesada, pero soy incapaz de repetir. En mi mente aparecen mil escenas improvisadas que sueñan con beber de tus labios en un beso infinito mientras la luz del crepúsculo baña nuestros cuerpos con sus millones de matices de luz y color.

No pienso más y te beso. Me deleito explorando tus labios con los míos, nuestras lenguas hacen lo propio. Mmm... se me hizo extraño ese "nuestras". Yo, acostumbrada a ser un alma solitaria, me veo de pronto reflejada en tus cálidos ojos. Y, en medio de nuestro beso, sonrío por dentro y por fuera.

Es un sueño, me repito. Aún así, la sonrisa no desaparece de mi cara. Porque los sueños existen para que los hagamos reales, ¿o no?